Transfer con freezer paper

No sé como he podido aguantar
tener un rollo de "freezer paper" desde hace más de dos años,
y no haber probado el transfer con él.


Uno de los mejores amigos de Jan,
vive en Boston (EE.UU), y cuando viene de visita a Barcelona,
suele preguntarnos si nos trae algo.

Una de las veces que vino, yo estaba en plena época eufórica
 con todo lo relacionado
con la transferencia de imágenes,  y le pedí el citado y famoso papel.


Pero me enfrasqué en otros proyectos,
y se quedó en el atiborrado cajón de los olvidos y pendientes.

Hasta que gracias a participar en el Reto Pulperotuve que comprar
 un plato de madera, y como siento especial atracción por las cosas chicas,
compré dos, el más grande de tamaño, para el desafío,
y el más pequeño (13 cm) porque sí, por pura debilidad.


La idea es muy simple.

Tan solo una mano de Chalk Paint color Swing Beige.


Por cierto, un pequeño apunte,
estos platos no sé por qué en la parte trasera
tienen un pequeño agujero.


Es poca cosa, pero justo quería utilizar esa cara,
y se iba a notar, por suerte en esta vida hay solución
y productos para casi todo. Un poco de pasta para madera y listo.


El "freezer paper", diría que es igual o casi, 
al papel parafinado, ése que se usa en las charcuterías y carnicerías,
pues tiene una cara con cera.

Recorto un trozo, y con la cara encerada por arriba,
lo pego en un folio, poniendo solo pegamento de barra en tres laterales,
 o sea en forma de U, igual que hago para imprimir servilletas.


Introduzco el papel en la impresora, boca abajo, y....


Sale una impresión perfecta.

Con sumo cuidado, para que la tinta no se corra,
 desengancho la imagen del dinA4,
y recorto la ilustración, dejando unos centímetros de margen alrededor.


Ahora viene la parte más mágica, y que tanto me fascina.

Doy la vuelta al papel, y pongo la imagen en contacto con la parte
del plato escogida para transferir.


Y con un utensilio duro y romo, vamos frotando por toda la imagen,
sin olvidar ningún rincón. Así de fácil es.


Protejo el transfer con dos manos de barniz.


El aspecto desgastado, y lo bien integrada
que queda la imagen me ha maravillado.


Y tú, ¿ya lo has probado?.

Si no tienes un amig@ en EE.UU,
puedes encontrar el "freezer paper" en las tiendas
de Patchwork, o comprarlo on-line.

Intentaré mesurarme, y no reincidir muy a menudo con un post
 haciendo transfer con este papel, pero es que
me ha entusiasmado de tal manera,
que me es difícil pensar en tunear algo y no  aplicar este método, jajaja.


Voy a compartir este post con MarcelaCavaglieri, y su Finde Frugal,
a ver si con toda la inspiración que se junta allí,
me quitan esta obsesión de la cabeza.

¡Muy buen finde!

P.D. El lunes hay nueva edición de "Aprendiendo De todo un poco", el tutorial es hacer algo con escayola, ¿cómo lo ves?. ¡Te espero!.



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Antes y después de un mueble de salón clásico

La cosa viene de lejos.

Verás, aunque con Jan,
nos complementamos muy bien en casi todo,
hay un punto en el que no coincidimos para nada.

Él es de blanco todo no,
y yo, soy la versión opuesta, blanco todo, o casi todo sí.

Nuestra nueva vivienda,
 nueva para nosotros claro, porque la construcción es de 1950,
nos conquistó por la amplitud del salón comedor.


Aunque desde un principio,
ya dejé ir alto y claro, que el mueble, la chimenea, los arcos...
quedarían perfectos en blanco, y aportarían más luminosidad.


Mi contrario, de estilo más clásico, o clásico absoluto,
"ipso facto" expresó su negativa rotunda,
se sentía muy cómodo en esa atmósfera.



Como había mucho trabajo que hacer,
y sabía que no lo iba a convencer fácilmente,
dejé correr el tema, pero fui maquinando una estrategia
para lograr salirme con la mía, jajaja.

El verano pasado, aprovechando unos días libres
de cargas familiares, y laborales,
como el que no quiere la cosa me presenté en casa
con un buen cargamento de pintura.

Le dije: "Solo voy a probar, a ver qué tal lo ves,
y si no te gusta, no tengo ningún inconveniente en quitarlo"
(¡mentira!, jajaja).

A mi el cambio me enloqueció,
(si te fijas pinté también el marco de la ventana).

¡Y por suerte a Jan también!,
¡qué alivio, y qué pequeño triunfo!.

Ganada una pequeña parte,
tocaba poder arrasar con el resto.....
Elegir el color del mueble, para mi no suponía ningún dilema,
ya sabes, blanco, y sin dudarlo, más blanco.

Pero ya que había logrado que Jan,
aceptara empezar con los cambios,
incluso motivarlo para que lo hiciéramos "fifty-fifty",


lo más correcto y justo por mi parte, 
era ceder en ampliar mi gama cromática más allá del blanco.

Después de enfrentarnos con la extensa carta de colores,
y ante la disyuntiva de acertar en la elección,
el resultado fue "ni pa ti, ni pa mi, ni blanco, ni negro", gris.

La pintura que usamos, es "pintura laca" con base agua,
no necesita protección, ni cera, ni barniz.

No tenía ni idea de su existencia,
hasta que este verano, fui a la tienda de manualidades y artesanía
donde trabaja Graciauna blogger encantadora y muy afable.


Al contrario que la chalkpaint, necesita una capa de imprimación,
pero con tan solo una mano obtienes un resultado perfecto.


En la chimenea tampoco logré que el blanco fuera
el ganador absoluto.

Y es que para el bien de una armoniosa,
sosegada y serena convivencia,
sí o sí, es necesario por ambas partes hacer concesiones, ¿no crees?.

Aunque sutilmente no pude dejar 
de poner mi punto y final.

Para muestra, el detalle del acabado
con pincel seco en blanco encima del gris.


Con el cambio, he logrado erradicar el desasosiego
que me producía a la vista tanto color oscuro.



Antes de editar el post, Jan, ha querido chafardear
de qué iba ¿y a qué no sabes qué?,
se ha quedado incrédulo de cómo podía gustarle el "antes",
con lo bonito que lo ve ahora. 

Será cuestión de aprovechar hoy que está tan contento y orgulloso
 con nuestra redecoración, para ver si cede, 
y acabar de hacer unas cuantas cosillas más
que llevo en mente, jijiji ¡seguiremos informando!.

Con este post participo en el Finde Frugal,
de MarcelaCavaglieri.

¡Muy buen  finde!

Que hacer con un plato pulpero

A veces me cuesta encontrar las palabras
más adecuadas para empezar a escribir un post,
pero hoy no he dudado ni un segundo, y son...

"se lió la del pulpo"

Y es que María, del blog TiaKeko,
persona entrañable y dicharachera donde las haya,
 se le ha ocurrido organizar un reto.

"Reto plato pulpero".


A lo mejor pensarás que se te ha pasado,
que no lo has visto anunciado en ningún blog.
No te preocupes no es así. Te explico.

Desde que se comenzó a organizar la QDD Madrid 2016,
se formó un grupo de whatsapp, y que a día de hoy
seguimos manteniendo.

Las afortunadas que viven cerca, 
como es el caso de todas las madrileñas,
a menudo se encuentran, talleres, cafés,...

En fin, que no paran de intercambiar aprendizajes,
ideas, vivencias....y en uno de esos buenos ratos,
surgió la ocurrencia de este reto, y que se hizo extensiva al grupo whatsappero.

Con el ajetreo de vida que llevo,
la verdad es que pensaba escaquearme de participar, jajaja,
pero con lo querible que es María, me fue del todo imposible.

La premisa del desafío es ver la interpretación,
la técnica usada, por cada una con el plato,
y allá que voy a contarte mi inspiración con él.

Aquí el susodicho, y un palo de escoba de madera.

¿Qué dices?, ¿qué no casan?.


La verdad es que costó.

La broca más grande que tenemos es de 15 mm., 
y el diámetro del palo de la escoba es de 22 mm.


Hecho el agujero, ahora tan solo queda rebajar
el palo con la lima.


Con cola de madera lo pego a la base.


Un pomo recuperado de ésta cajonera,
y un tornillo que con la sierra le corto la cabeza,
para unir ambas partes.



Tinto la madera con betún de judea.


Una capa de chalkpaint color "swing beige"de Titan.


Una leve lijada, y decoupage.



Para atenuar un poco los colores,
apliqué una patina, mezcla de barniz incoloro,
betún de judea, y unas gotas de acrílica blanca.



Y...¿para qué semejante armatoste?.


Pues, la idea viene del súper rollo de papel de cocina que usamos en casa.


Es de dimensiones considerables,
por lo que el standard, éste,


no daba de si. Además,
que estaba bastante maltrecho, ya que servía
para todo, pruebas con el soplete, soporte para pintar....

Así que nuestro mega-rollo ya tiene 
su propio pie.


Cuando está por estrenar apenas se aprecia
el portarrollos, pero a medida que va menguando,


se va dejando percibir.


Esta es mi idea con el plato pulpero,
un portarrollos, de estilo "shabby chic".

Espero que se acepte "portarrollos de papel de cocina"
como animal de compañía ;)

¡Feliz inicio de semana!